MSTA Resoluciones V.1.0 (rev.3)

Editores: Marc Gauvin, Sergio Dominguez, Mark Heffernan, Jordan Soreff, Jorge Meira, Rúben Arranz. Enero 2020 rev. 11 de Abril de 2020 / 30 de Junio de 2021 / Julio de 2021

Preámbulo

Más que nunca, el «dinero» está siendo cuestionado. Si bien existe una noción común y familiar del dinero heredada durante milenios, el «dinero» nunca ha sido formalmente definido ni especificado. En efecto, aunque intuitivamente convincente, la noción de dinero que actualmente asumimos es errónea (ver: «La Representación Errónea Central del Dinero» más abajo). A la luz de ese error y dados los muchos efectos adversos que el uso de esta noción incorrecta tiene en la sociedad en su conjunto, es imperativo que el dinero sea formalmente definido y especificado, sin perturbar nuestra capacidad operativa cotidiana ni sacrificar nuestros derechos y libertades fundamentales.

Por consiguiente, estas Resoluciones exigen dos acciones simultáneas:

  1. Que el dinero sea formalmente definido y especificado por todas las partes interesadas a través del foro internacional multidisciplinario abierto apropiado;
  2. Como medida provisional inmediata, que las prácticas monetarias actuales sean convertidas en «pasivas» en el sentido científico formal del término. La pasividad de nuestro sistema monetario garantizará que el dinero funcione como un registro válido de valor, sin producir NINGÚN efecto adverso en el proceso.

Así como el marcador de un evento deportivo refleja «pasivamente» y con precisión lo que ocurre en el campo, sin determinar cómo juegan los jugadores para lograr sus «goles». Del mismo modo, hacer que nuestro sistema monetario cumpla con los requisitos formales de «pasividad» nos permitirá a todos obtener información valiosa, sin interferir con lo que elegimos hacer o cómo elegimos hacerlo.

Conceptos Clave

La Falta de Definición del Dinero:

En ausencia de cualquier definición formal del dinero y de los respectivos símbolos (por ejemplo, «$») utilizados en una amplia gama de contextos (por ejemplo, billetes, cheques y asientos contables) en soportes físicos igualmente variados (por ejemplo, papel, memoria de ordenador) y como objeto de diferentes contratos (por ejemplo, hipotecas, préstamos, derivados, etc.), es imposible identificar cualquier relación determinable entre el dinero denotado por dichos símbolos y el valor inherente a los bienes y servicios que el dinero representa. En consecuencia, las obligaciones, acuerdos o contratos expresados en tales unidades «$» son correspondientemente indeterminados, de tal manera que un estado de derecho lógico, plenamente razonado y por tanto justo queda impedido.

Así como cualquier expresión matemática se vuelve indeterminable si sus variables no están plena e inequívocamente definidas en términos de la realidad en la que deben aplicarse, también las expresiones matemáticas en términos de unidades monetarias se vuelven indeterminables en términos de la economía real, a menos que dichas unidades estén inequívocamente definidas en términos de esa realidad común a la que se espera que sean aplicadas.

La Representación Errónea Central del Dinero:

La práctica común ha adoptado una noción de dinero en la que éste es implícita y explícitamente asumido como siendo a la vez un registro/medida de valor Y una mercancía/bien comercializable, sin advertir que estas dos nociones (medida/mercancía) son, por lógica, mutuamente excluyentes. Tal representación errónea lógica central, una vez identificada y por los principios más fundamentales del derecho y la justicia, debe invalidar cualquier contrato basado en tal noción.

Continuar con los negocios como de costumbre a pesar de esta revelación es someter arbitrariamente a una u otra de las partes, directa o indirectamente, a efectos e imperativos sistémicos adversos desconocidos, incalculables y/o no declarados, siendo el más notable de éstos la distorsión sistémica de la percepción común del valor por el agravamiento sistémico.

Como consecuencia del mero conocimiento de esta representación errónea común y de los subsiguientes efectos y consecuencias adversos, nuevamente por los principios del derecho, incumbe a todas las partes en todos los contratos que involucren «dinero» buscar remedio asistiendo proactivamente en proporcionar una definición lógica e independientemente evaluable (válida) del dinero para contratos.

Pasividad:

La pasividad de un sistema garantiza que éste no puede afectar directamente a su entorno, lo que de ningún modo implica que el sistema necesariamente deje de ser útil o funcional. De hecho, dependiendo de la función y el propósito de un sistema, la pasividad puede ser de importancia crítica para la misión. En el caso del dinero y si éste ha de ser utilizado como registro válido y por tanto medida de valor, entonces la pasividad del sistema es un requisito central indispensable. Así, al hacer pasivo un sistema monetario, cualquier efecto adverso directo (sistémico) puede evitarse mejorando la utilidad del dinero sin coste ni penalización alguna para nadie.

Resoluciones

Resolución 1 (Corrección de la Representación Errónea del Dinero por Imperativo Legal)

Buscamos así, tal como establece la Alianza por la Transparencia de los Sistemas Monetarios (MSTA), proceder inmediatamente a seguir y apoyar todas las vías técnicas y legales para resolver la citada anomalía lógica, y hacerlo en relación con las más altas autoridades monetarias, es decir, Bancos Centrales, principales entidades bancarias y de inversión y partes interesadas relacionadas, mediante la necesaria ratificación abierta y publicación de una definición/especificación lógica formal válida del dinero, su función, ámbito de uso y requisitos lógicos correspondientes. Esta definición/especificación lógica formal del dinero deberá elaborarse en términos de criterios independientemente determinables. Por ejemplo, la definición del dinero no puede ser circular (es decir, en términos de sí mismo, también conocido como «confirmación falsa») sino que debe expresarse en términos de la realidad en la que el dinero ha de ser operado y aplicado.

Resolución 2 (Imposición Inmediata (Provisional) de Pasividad Formal):

En virtud de lo anterior y con el objetivo de eliminar todos y cada uno de los efectos y consecuencias adversos directos o asociados derivados de la implementación del dinero bajo su representación errónea actualmente asumida, proponemos ADOPTAR INMEDIATAMENTE una especificación lógica «Pasiva» provisional del uso actual del dinero en el sentido científico formal del término, en los siguientes términos:

  1. La función lógica del dinero deberá ser estrictamente limitada a la de un registro/anotación del «valor» atribuido a bienes y servicios transferidos entre partes en transacciones y denominado usando el símbolo de unidad común «$».
  2. Así, el dinero deberá ser creado en cuenta para representar el valor dado en forma de «bienes y servicios» pendiente de futura reciprocidad de «bienes y servicios» de valor equivalente, y el dinero deberá ser cancelado en cuenta una vez reciprocado el valor.
  3. Los Saldos relacionados con dichos «dineros» deberán ser mantenidos por todas las partes interesadas (por ejemplo, Banco Central, entidades bancarias o crediticias asociadas, administradores públicos y partes interesadas, etc.), junto con la emisión periódica de estados de cuenta según se requiera.
  4. Con el fin de mantener un sistema con cualquier número de tales transacciones «pasivo» de acuerdo con los requisitos formales de pasividad, deberán observarse los siguientes principios:
    1. El dinero se define como una anotación de valor expresado en unidades monetarias (por ejemplo, $) y sólo existe como resultado de transacciones tras el hecho.
    2. No se requiere circulación, oferta ni demanda previa de unidades.
    3. Cada transacción genera sus propias unidades independientes que posteriormente se resuelven contra los saldos existentes (ver creación y cancelación del dinero arriba).
    4. La suma del dinero en un sistema con cualquier número de tales transacciones en cualquier momento dado representa todo el valor no reciprocado (riesgo medido en unidades monetarias) y en todo momento es igual o inferior a la suma de los «costes»/»precios» de entrada, conformándose así con los criterios BIBO Pasivo para Sistemas LTI muestreados.
    5. El valor transaccionado nunca puede ser determinado unilateralmente.
    6. Para evitar la distorsión sistémica de la percepción común del valor por el agravamiento sistémico, el coste/precio de todos los servicios asociados al dinero (bancarios) (por ejemplo, mantenimiento de cuentas, consultoría de riesgos, etc.) debe atribuirse exclusivamente en términos de su propio valor y nunca como comisión porcentual de las sumas de valor atribuidas a otras transacciones.

Para apoyar esta propuesta, por favor descargue el siguiente Comunicado Urgente y la Carta de Presentación del Comunicado (editable) para enviar a sus contactos, representantes políticos y fiscales, solicitándoles que tomen medidas.